|
El Observatorio por la Paz surge a partir de inquietudes compartidas
por un colectivo de jóvenes investigadores y militantes sociales respecto
de la situación de los derechos humanos en el mundo.
Hemos tenido la suerte de acceder a la educación universitaria –y deseamos
profundamente que ello deje de ser un factor reservado sólo para algunos. Y
desde este ámbito de investigación y difusión, compuesto por sociólogos,
politólogos, economistas, abogados y periodistas, entre otros, aspiramos a
generar un espacio de reflexión y debate sobre la realidad, con el fin de aportar
herramientas que de una forma u otra puedan contribuir en el camino hacia la emancipación de los pueblos.
Para nosotros, la búsqueda de la paz no implica ausencia de conflicto. Lograrla
tiene como condición necesaria la garantía de los derechos civiles, el acceso a
la alimentación, la salud, la educación, la vivienda y el trabajo dignos, el
ocio, el respeto a las diferencias, el fin de la explotación y la utilización
responsable y soberana de los recursos naturales.
De este modo encaramos temas relacionados con la materialización de los
derechos humanos, abordados desde lo académico y lo periodístico, a la vez que
sustentados con acciones concretas en otros ámbitos de nuestra vida diaria.
Pero sobre todo, creemos que no basta con la capacitación y la producción de
ideas, sino que también, fundamentalmente, es necesario ensayar nuevas
prácticas político-sociales de lucha por la transformación social.
Los derechos plasmados en los tratados internacionales sólo dejarán de ser
una bella enunciación de principios si los pueblos, sistemáticamente privados
de ellos, nos asumimos como partícipes activos de la lucha por su defensa, que
en definitiva es la defensa de toda la humanidad.
Por estos motivos emprendemos
este camino. Porque consideramos que la organización, la movilización y la
conciencia de todos y todas en defensa de los derechos humanos es lo único que nos
permitirá crear un mundo cuyo eje no sea el beneficio económico del
capital concentrado, sino el derecho de las personas a una vida digna.
|